HISTORIAS DE SOBREVIVIENTES - TORRES GEMELAS


RELATOS DE LOS SOBREVIVIENTES AL ATENTADO


Revisando historias de sobrevivientes o historias cercanas a la muerte me encontré con los relatos de los sobrevivientes a este atentado terrorista que destruyo a miles de familias e inmovilizo a un país, líder mundial.

Debo indicar que estos relatos los he obtenido de diferentes páginas de Internet los cuales estoy compilando en este blog según el impacto que tuvo en mi persona. Después de la tragedia, no solo hay culpables sino también héroes.





1. El hombre del pañuelo rojo


Link: http://noticias.lainformacion.com/mundo/heroes-del-11-s-el-hombre-del-panuelo-rojo_FV5VmBT3RKs4nfisvog1k7/



Welles Crowther, un joven empleado de un banco de inversión, sacrificó su vida para salvar a 18 personas que quedaron atrapadas en la planta 78 de la Torre Sur tras el impacto del vuelo 175 deUnited Airlines. 


“Cuando no quedaba esperanza, un hombre apareció de la nada con un extintor, tapándose la boca y la nariz con un pañuelo rojo, y nos dijo: cualquiera que pueda levantarse y caminar, que me siga. He encontrado la escalera”. Judy Wein aún se emociona al recordar como un decidido joven salvó su vida y la de otras 17 personas solo minutos antes de que la Torre Sur del World Trade Center se colapsara.

Tras el pañuelo rojo se escondía el rostro de Welles Crowther, un joven empleado de la compañía de inversión Sandler, O'Neill y Asociados –situada en el piso 104 de la Torre Sur–, y ex estrella del deporte universitario de la universidad de Boston. 

Su última hora de vida fue todo un ejemplo de heroísmo. A las 9.12 de la mañana, sólo 10 minutos después de que la torre en la que trabajaba fuese alcanzada, llamó a su madre para decirle que estaba bien. 

Acto seguido, localizó un extintor y, cubierto con el pañuelo que siempre llevaba consigo desde su etapa de jugador de Lacrosse, se abrió camino entre el humo hasta la planta 78, epicentro del impacto del vuelo 175 de United Airlines.

Allí se encontró una escena dantesca: la planta estaba cubierta de cadáveres y sólo 18 personas habían sobrevivido a la explosión. Poniendo en práctica lo que había aprendido en los cursos de bombero voluntario,los escoltó hasta por la única escalera útil hasta la planta 61.

Cuando los supervivientes estaban ya a salvo y en manos de los servicios de emergencia, se despidió de Judy Wein y volvió escaleras arriba en busca de más personas a las que ayudar. Nadie le volvió a ver con vida. Escasos minutos después la Torre Sur se colapsó en poco más de 10 segundos. 


Crowther tenía 24 años de edad el 11 de septiembre de 2001. Su cuerpo no fue recuperado hasta el 19 de marzo de 2002, junto a varios miembros del cuerpo de bomberos y del servicio de emergencias que dirigían el centro de operaciones instalado en el vestíbulo del edificio. 


Su heroica historia no se conoció hasta varios meses después. El 26 de mayo de 2002, el diario The New York Times publicó los testimonios de varios supervivientes de los atentados contra las Torres Gemelas, entre ellos el de Judy Wein y su historia del ángel de la guarda con pañuelo rojo.


Allison Crowther, madre de Welles, leyó la historia. Desde los ataques terroristas, Allison escrudiñaba cada noticia, foto y reportaje de televisión en busca de cualquier referencia a su hijo. “Estábamos resignados a no saber nada sobre los últimos momentos de nuestro hijo”, afirmó en una entrevista a la cadena de televisión Fox News.

Sin embargo, al leer el relato de Wein, la tristeza de Allison y su esposo Jeff se tornó en felicidad: sabían que su hijo siempre llevaba un pañuelo rojo en el bolsillo de su traje y no tenían dudas de que había sido el héroe de la Torre Sur, salvando la vida al menos a 18 personas. 

Para Jeff Crowther, “Welles no vivió lo suficiente para ser el presidente de una gran empresa, hacer obras de caridad o donaciones a un museo. Su legado será lo que hizo el 11 de septiembre”.





2. Trabajo en Equipo, Amistad que salva vidas


Link: http://www.infobae.com/2013/09/10/1507861-el-recuerdo-tres-sobrevivientes-del-atentado-las-torres-gemelas



A las 8:46, Michael Hingson, ciego desde su nacimiento, se paró de su asiento ubicado frente a su escritorio del piso 78 de la torre norte para buscar algo, cuando escuchó el estallido.


Roselle, el perro guía de Hingson, se levantó de inmediato luego del impacto y se acercó a su dueño. Éste tomó la correa y le dijo: "Adelante".

"Empezamos a avanzar hacia fuera de la oficina lentamente, a través de la confusión, del humo y del ruido", explicó Hingson.

"Elegí confiar en su juicio porque Roselle y yo éramos un equipo. Tomé fuerte del lazo y con concentración y confianza logramos bajar los 1.463 escalones hasta el aire fresco y la libertad", añadió.

"El edificio se sacudía con fuerza, haciéndonos perder el equilibrio. 'Terremoto', pensé", dijo Mahony. Tras el momento inicial de confusión, se dirigió a las escaleras junto a sus compañeros en medio de una humareda cada vez más densa.

"Cuando pisé el primer escalón, la palabra de Dios empezó a sonar en mi mente una y otra vez. Entonces sentí la paz divina y supe que sin importar el desenlace físico, todo resultaría bien", agregó.


Pero aun de las peores tragedias se pueden rescatar cosas.


Hingson escribe libros y da charlas contando cómo el trabajo de equipo puede hacer que las personas superen las peores adversidades.





3. Escape a Tiempo


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John Mahony, un coronel retirado del Ejército de Estados Unidos, esa mañana del 11 de septiembre de 2001, como todos los días, había ido a la oficina de la empresa de seguros para la que trabajaba, ubicada en el piso 19 de la torre norte.

Mahony y sus compañeros salieron al lobby y los bomberos los dirigieron hacia unas puertas laterales. Por delante no se podía salir porque había gente saltando desde las ventanas.

Una vez en la calle, la escena era postapocalíptica: autos en llamas, trozos de metal y de vidrio esparcidos por el piso, cientos de zapatos. Cuando cruzó hacia la vereda de enfrente, el ruido de un avión lo hizo mirar el cielo. Era la segunda aeronave estrellándose contra la torre sur.


"Al principio no parecía real. El edificio aparentaba absorber el avión como si se tratara de un truco mágico macabro". Luego todo comenzó a desmoronarse y Mahony sólo pudo volver a divisar lo que ocurría tras haber corrido varias cuadras.


Pero aun de las peores tragedias se pueden rescatar cosas.

A pesar de que la cantidad de humo que inhaló en las seis horas que duró su escape le dejósecuelas de las que nunca se recuperó, Mahony destacó que lo extremo de la experiencia le permitió "empezar a vivir con la paz de Dios cada día".




4. Perdida de una amiga, un minuto de tardanza salvo una vida


Link: http://www.infobae.com/2013/09/10/1507861-el-recuerdo-tres-sobrevivientes-del-atentado-las-torres-gemelas

Marian Brent, que se desempeñaba en una consultora de riesgo de la torre sur, no estaba todavía allí porque debía ingresar a las 10:30. "Estaba preparándome para ir al trabajo cuando sonó el teléfono. Era mi hermana, que me dijo: '¡Gracias a Dios todavía estás en tu casa!'", contó en diálogo con Infobae.

"Cuando vi que el segundo avión se estrellaba sobre la torre -dice Brent-, se me heló la sangre. Mi colega y amiga Daphne Pouletsos estaba allí desde las 8, ya que como era madre soltera se había ofrecido a entrar antes para estar con su hijo temprano en la tarde, cuando volvía del colegio".

"Nunca lloré tanto ni antes ni después, incluyendo la muerte de mi padre en 2010. Tuve que luchar contra sentimientos de culpa por no estar allí. Si hubiera estado allí ese día, habría muerto con Daphne", agrega.




5. El portero sobreviviente

Link: http://www.derf.com.ar/despachos.asp?cod_des=103774

Uno de los porteros de la Torre Norte relató en Radio 10 “la escena más dantesca y apocalíptica” que jamás imaginó vivir .

Contó ver “gente derretida en las veredas” y habló de “una herida que no cerrará”. El puertorriqueño Willy Rodríguez sobrevivió a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. El hombre de 45 años trabajaba en ese entonces –y desde hacía 20 años- como portero en la Torre Norte. “Estaba en el sótano número uno (de seis) cuando se oyó una gran detonación en el dos, segundos antes de explotar los aviones”, relató Rodríguez, quien en pleno caos ayudó a sacar gente de los ascensores.

Rodríguez recordó en Radio 10 que había llegado hasta el piso 39 (los bomberos se habían quedado en el 27) cuando estalló el segundo avión y en la Torre Sur “las paredes empezaron a rsagarse”. “Gritaba que teníamos que ayudar y nadie quería, entonces entré solo a sacar a la gente que estaba en el restaurante ´Ventanas al Mundo´”, dijo el hombre, que perdió a 200 amigos en la tragedia. Contó, también que la gente trataba de refugiarse en los ascensores, pero “se quedaron encerrados y se estaban ahogando porque se activaron los dispositivos anti incendio”.

Cuando impactó el segundo avión y las paredes empezaron a rasgarse, Rodríguez empezó a descender porque “no teníamos idea de lo que pasaba”. “Al llegar a lo que eran las puertas oigo que me gritan que no mire hacia atrás”, detalló el hombre, quien reconoció que miró “y estaban todos los cuerpos de la gente que había saltado de las ventanas derretidos contra el piso”. 

A lo que él llamó “la visión más dantesca y apocalíptica” que jamás vio, le siguió que trató de refugiarse debajo de un camión de bomberos, cuando “empezó a derrumbarse el edificio sobre él y la nube de polvo me quemó la cara y los ojos”. Pese a que el hombre quedó atascado en los escombros y creyó que iba a morir, cuatro horas después fue rescatado. Hoy, a cinco años de ese día que recuerda como “una herida que no cierra”, aseguró que más allá de las medallas de reconocimiento que obtuvo, necesita “un trabajo”, dado que no aceptó la ayuda federal.

“Cada 11 de septiembre doy gracias por estar viva” Así lo aseguró en Radio 10 otra sobreviviente del atentado de 2001. Ingrid Campos contó que esa mañana “iba a tomar el ascensor para subir al piso 72 de la Torre 1” cuando sintió la primera explosión y salió La mexicana Ingrid Campos es una de las sobrevivientes de los atentados terroristas del 11 de septiembre, en Nueva York. Se encontraba con una amiga pronta a subir a un ascensor en la Torre 1, cuando escucharon la primera explosión y salieron del lugar. 


“No se sabía qué había pasado; decían que algo había explotado”, recordó Ingrid, quien detalló que “nos quedamos mirando y estalló el segundo avión”. La joven acompañaba a una amiga que trabajaba en el piso 72, pero salvó su vida de milagro. “No sé por qué no llegué a subir, creo que no era mi momento”, dijo Ingrid, y destacó: “Creo que cada uno tiene su destino”. Además, recordó que cada 11 de septiembre agradece a Dios “estar viva”, y admitió que “siempre que veo que se prepara un homenaje o aniversario es muy difícil, muy fuerte”. Para la mexicana, la sensación le recordó los terremotos vividos en su país.





No se podrá olvidar las miles de vidas que se perdieron en ese atento que utilizo personas inocentes para fines políticos, destruyendo familias, vidas, sueños y esperanzas. Es un trauma que el mundo aún no ha podido superar y quedará grabado en nuestra memoria durante generaciones como uno de los días con mayor perdidas que ha existido.




No olvidemos lo que sucedió porque no paso en nuestro país, no olvidemos el dolor que causo porque estoy segura que esas familias no olvidan a sus seres queridos que estuvieron ese día en las torres, los cuales no pudieron despedirse y el temor con el cual pasaron sus últimos minutos en este mundo, nuestro mundo, su mundo.




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